sábado, 27 de junio de 2009

El Regalo del Mar


En medio del mar mediterráneo existe una pequeña isla llamada Agios Georgios,en donde cada tarde se pueden escuchar los cánticos de los viejos marineros y pescadores que regresan a sus casas. En una de ésas casitas de tejas rojas y paredes blancas marcadas por la brisa marina, vive un viejo pescador llamado Andraki, junto con su nietecita Lena; ambos salen muy temprano cada mañana a pescar y cuando logran hacerlo en abundancia venden su preciado cargamento en los mercados de las islas cercanas, y celebran tomando té y pastelitos en un café a la orilla del mar; mientras contemplan como el cielo lentamente se tiñe de Índigo y despiertan poco a poco las soñolientas estrellas que cada noche deben guiar a casa a marineros, pescadores y exploradores por igual.Ocurrió pues, que un día los peces comenzaron a escasear y una mañana unos golpes se dejaron escuchar en la puerta del viejo Andraki PUM, PUM, PUM, se escuchaba -Voy-decía el viejo-ya voy, calma que va a tirar la puerta.¡Abra en este mismo instante o tiro la casa señor Andraki!-era la voz del señor Malastrakus, el banquero del pueblo, bien conocido por su corpulenta figura, terrible carácter y que, de no ser por que siempre usaba traje y corbata cualquiera hubiera pensado que era un aguerrido toro de lidia-.-¡ah,buenos días señor Malastrakus!-dijo Andraki--¡buenos nada!-interrumpió el banquero-vine a exigirle que me dé mi dinero, ya se ha retrasado varias semanas en sus pagos.-lo sé señor Malastrakus-repuso el viejo-lo que sucede es que la pesca ha estado muy escasa, pero si me da un par de semanas más yo sé que podré darle un pago.-¡un pago!-gruñó el banquero-¡pero si ya me debe dos! ¡ya no puedo esperar más, o me dá mi dinero este fin de semana señor Andraki o mejor va sacando sus cachivaches porque le quitaré la casa y el bote!-pero…pero-titubeó el viejo--¡nada!-gritó Malastrakus- ¡o me paga o lo pongo de patitas en la calle! ¡tiene hasta éste fin de semana señor Andraki,hasta el fin de semana!Desde otra habitación,la pequeña Lena escuchaba todo lo que sucedía y se hechó a llorar,pero en aquel momento saltó a su cama un hermoso gatito atigrado que comenzó a ronronearle.-¡Lambis,que bueno que veniste a verme! Porque estoy muy triste.
Lambis visitaba constantemente la casa del viejo Andraki pues se había hecho amigo de Lena desde el día en que ella lo había salvado de ahogarse en la playa una noche de tormenta, a Lambis le encanta escuchar los cuentos de los pescadores y disfruta como nadie tomando el sol en el muelle mientras la brisa juega con sus desalineados bigotes; también adora el sonido que hace sobre el piso el brillante tazón de cerámica que Lena dispuso para servirle leche o sopa de champiñones que le encanta tomar especialmente en días nublados; Lambis es el mejor amigo de Lena,y por eso ella le contó lo sucedido aquella mañana.Después de que el gato escuchó la terrible historia de sus amigos deseaba ayudarlos,así que se fué al muelle y esperó a que los pescadores levantaran sus redes y anclaran sus botes, y, cuando todo quedó en calma,el pequeño Lambis subió a una de las lanchas y comenzó a cantar así :brisa marinera, brisa de niebla y sal escucha a las vanidosas nubes que quieren la belleza de la madre luna opacar, llévalas contigo a otros cielos a danzar y deja que mi luna tome en sus brazos al mar para que un tierno beso ella le pueda dar.En segundos,una docena de peces salió a la superficie diciendo ¿quien canta ésa hermosa canción? ¿quién sabe ésas palabras secretas que nos llaman a la superficie?-Fuí yo-dijo Lambis--¡Oh pero tú eres un gato! –exclamaron al unísono los peces- ¡tú lo que quieres es comernos!-¡No no!-replicó el gatito-yo lo que quiero es su ayuda.-¿Ayuda para qué?-preguntaron ansiosos los peces--Para mis amigos,necesito saber porqué es tan escasa la pesca-Lo que sucede gato-comenzó a explicar un pequeño tiburón- es que estas aguas ya no son tranquilas para tener nuestros bebés, ahora debemos buscar mares muy lejanos y no habrá más peces hasta el otoño.-¡Éso no puede ser!-gritó el gato y entonces comenzó a contarles la historia del viejo Andraki y cómo perderían su casa si no reunían el dinero de Malastrakus, cuando terminó de contar el triste relato ya se habían reunido en la superficie cientos de criaturas marinas, desde pequeños pececillos multicolores hasta enormes calamares y diminutos crustáceos que escuchaban atentos cada palabra que salía de la boca del gato;todas aquellas criaturas se habían conmovido mucho al escuchar la historia y se sorprendieron aún más al darse cuenta de que el gatito estaba llorando- .-Mira gato-dijo el tiburón- nos has conmovido profundamente, Así que vamos a proponerte un trato; si prometes venir cada anochecer a cantar como lo hiciste hoy te daremos a cambio unas cuantas de las más finas perlas nunca antes vistas,pero si vuelves pasado mañana antes del amanecer y entonas la canción favorita del mar tendrás un inmenso tesoro .-¿éso es todo?-dijo Lambis- ¡está bien,trato hecho!-muy bien-dijeron los peces-ahora vete y procura regresar antes del amanecer.Lambis regresó al muelle y se puso a recorrer las antiguas callejuelas del lugar, entrando en tabernas y escuchando cada relato,cada canción que cantaban los marineros y pescadores; pero nada,no había nada acerca de la canción favorita del mar.Ya entrada la mañana se dirigía a la casa del viejo Andraki; cuando de repente escuchó un estruendo en un callejón detrás del mercado.-Disculpa-decía el gatito-¿puedo ayudarle?-entre enormes botes metálicos de basura y cajas de cartón se encontraba un enorme gato blanco.-¿Eh?murmuraba el gran gato- ¿quién anda ahí?-Mi nombre es Lambis señor ¿necesita ayuda?-¡Oh bueno!-gritaba el viejo gato-debes hablar más fuerte soy un poco sordo mi nombre es Polonius…oh…no…espera, ése es el nombre de mi amo yo me llamo Cúmulo, ya que estás aquí ¿te importaría ayudarme a buscar comida? Mi amo es ciego y yo soy todo lo que tiene.-No te procupes Cúmulo, yo tengo un buen amigo en el mercado y estoy seguro de que nos dará un par de jugosos filetes, acompáñame y lo verás.
Los dos gatos entraron al mercado y se detuvieron frente al puesto más grande y vistoso, e instantáneamente el joven que atendía el lugar levantó a Lambis diciendo: ¡ah gatito aventurero! ¿dónde te habías metido? Yo pensaba que tal véz te habías embarcado en alguno de los buques y que estarías ya surcando los siete mares, me da gusto que vengas a visitarme ¡oh veo que tienes un nuevo amigo! Hmmm déjame adivinar,quieren algo rico de comer ¿no? pues han venido al lugar correcto anda, escoge lo que desees y no olvides venir a verme pronto minino.Lambis agradeció al joven lamiendo su mejilla con su rasposa lengua y saltó para escoger un par de enorme filetes de ternera,queso,pan y miel.-Si hay algo que mi amo y yo podamos hacer por tí Lambis-decía Cúmulo-no dudes en pedirlo.-De hecho-interrumpió Lambis-tal véz puedas ayudarme,necesito saber cual es la canción favorita del mar .-Entonces debes venir conmigo; mi amo,el gran Polonius fué un afamado marinero que recorrió por mar todo el mundo y sabe cientos de canciones y leyendas, si alguien conoce ésa canción es él, puedes creerme, además mi amo en uno de sus tantos viajes por tierras exóticas recibió un regalo de un antiguo jefe de una tribu, es un amuleto con el que puede entender a los animales así que no hay duda de que él te comprenderá.Ambos gatos recorrieron un par de calles hasta llegar a una casita muy humilde.-Aquí es-dijo Cúmulo-mientras comenzaba a maullar¡amo, amo! ¡ya llegué y traje muchas cosas!Cerca de la ventana se encontraba el gran Polonius escuchando las olas del mar .-¡Oh!-exclamaba el anciano-mi buen Cúmulo, que bueno que estés en casa, pero dime ¿cómo conseguiste toda la comida?-Verás amo-explicaba el gato-me la dió Lambis, es mi nuevo amigo.-¡Ah bendito seas gatito! ¡que los dioses te colmen de dicha! Te ruego nos acompañes.-Amo-interrumpió Cúmulo-debemos ayudar a Lambis, él necesita saber una canción.-¿Es éso cierto Lambis?-Así es señor-y el gato contó la larga historia a Polonius y él le habló de cientos de miles de canciones pero nunca había escuchado de la canción favorita del mar; así que pasaron toda la noche recordando y cantando canciones sin exito alguno,hasta que un par de horas antes del amanecer Lambis tuvo una idea; le pidió a Cúmulo y al gran Polonius que fueran a buscar al viejo Andraki y a Lena y que los llevaran al muelle. Los nuevos amigos aún sin comprender el plan obedecieron.Mientras tanto Lambis corrió a la playa subió al faro y comenzó a entonar esta canción “estrella del norte comienza a brillar, llama a los ángeles que detrás tuyo están, ángeles boreales por hoy, sólo por hoy regaladme el polvo que cae de sus alas, hagan que el agua sea el espejo de la noche y que de sus mil bendiciones mis amigos sean coronados”.
En aquel momento comenzó a caer una llovizna ligera y con ella miles de centellas cayeron suaves en el agua,entonces Lambis bajó al muelle donde ya lo esperaban sus amigos y todos subieron a un bote haciéndose a la mar, de repente, miles de peces se dejaron ver y el pequeño tiburón le preguntó a Lambis si ya tenía la canción,entonces los amigos se miraron entre sí y cada cual comenzó a cantar una frase de esta manera “sólo éramos cinco espíritus solitarios,cinco corazones incompletos,cinco vidas a la deriva, pero el cielo quiso que a través del mar nos uniéramos y completáramos un destino por las místicas estrellas ya escrito;ahora sabemos que juntos somos cinco almas gemelas,cinco amigos contra cualquier cosa que nos niegue lo que somos,ahora convertidos en una sólida roca en la cual se rompen las olas del mar;regalo más grande no puede haber que el sabernos juntos hasta el fin de los tiempos “.-Sé que no es la canción que nos pedían,explicó Lambis-pero se las hemos ofrecido desde lo más profundo de nuestros corazones.-No te preocupes gato-decía el tiburón-no sólo han interpretado una hermosa canción,sino que además nos has regalado todas estas centellas que yacen en el agua; las cuales guardaremos como nuestro más preciado tesoro; ahora, aquí tienen su recompensa.Entonces una gigantesca ostra emergió de entre las aguas y el tiburón dijo: súbanla a su bote les hemos prometido un gran tesoro y aquí está, ahora vayan a casa y no olviden venir a cantarnos algo de vez en cuando.
Los amigos llevaron su ostra a la playa y al abrirla descubrieron la más hermosa, gigante, perfecta y resplandeciente perla que hubieran visto, la sacaron y para su sorpresa, debajo de la inmensa perla había un viejo cofre dentro del cual hallaron otro inmenso tesoro con el que el viejo Andraki saldó su deuda con el señor Malastrakus y después compraron una enorme casa en la parte mas hermosa de la playa donde ahora vien juntos Lambis, Lena, el viejo Andraki, Cúmulo y el gran Polonius y cada atardecer se les puede observar adentrarse en las suaves olas para contarle cuentos y canciones a sus amigos del mar.

miércoles, 24 de junio de 2009

El Ratoncito y El Canario


Érase una vez una bonita casa en el campo. En ella, dos niños vivían con sus padres junto a su canario Bartolo. Alguien más viviría con ellos, un ratoncito pequeñito se había acomodado en un agujerito de una de las paredes y una bonita casa se había fabricado.Los dos niños querían mucho a su canario, y todo tipo de cuidados le eran otorgados. Mucha comida y mucho agua, y todo tipo de regalos, hasta que una lujosa jaula le habían proporcionado.El ratoncito Florentino sentía envidia de la vida del canario, todos lo adoraban y a él lo perseguían a diario. A duras penas lograba esconderse en su refugio, mientras que el canario cantaba felizmente.Un día todos los miembros de la familia al campo se marcharon, y el ratoncito y el canario en casa se quedaron- Siempre cantando. ¡Qué me gustaría ser canario! tan feliz todo el día- le decía el ratoncito al canario- ¿Eso crees? Mi mayor sueño es ser libre como lo eres tú, cada día veo como corres por la casa de un lugar a otro y yo sigo siempre aquí, sin poder ver el mundo- ¿Por qué cantas entonces?- Esta es mi vida y en ella he aprendido a ser feliz- Pero no eres tan feliz entonces- Sí, lo soy, pero me gustaría ser libre como lo eres tú- A mí me gustaría ser tú, no te falta el agua ni la comida, tienes todo tipo de comodidades Así estaban los dos animalitos, deseando estar en el lugar del otro, sus vidas no les gustaba, pero los niños con sus padres regresaron a casa, y el canario seguiría en su jaula y el ratoncito en su madriguera.Cada día el canario recibía todo tipo de alimentos y elogios, su canto animaba a todos los habitantes de la casa.El ratoncito Florentino veía desde su madriguera cómo a su amigo Bartolo le daban todo tipo de comodidades y él deseaba todo aquello que él no poseía.Un día, el ratoncito Florentino se armó de valor y se dijo a sí mismo- Hoy empieza un nuevo día, voy a tener las comodidades de Bartolo, cueste lo que cuesteCada minuto de su vida la pasó el ratoncito Florentino trabajando por ese sueño, todo tipo de objetos recogía de la casa, una bonita tela le serviría de cortinas, un trozo de madera convertiría en puerta, en una mesa y varias sillas, varios utensilios serían sus cubiertos, y mucha agua y comida robaba a diario de la cocina.- Te van a pillar Florentino, ten cuidado, no necesitas tanto y tu vida arriesgas todos los días- le decía su amigo el canario desde su jaula- Eso es porque me tienes envidia, no quieres que viva como tú, con todo tipo de comodidadesAsí cada día, el ratoncito Florentino su vida en peligro ponía y las palabras de su amigo nunca oía. Todo tipo de objetos y comida cada día cogía y al llegar la noche tan cansado estaba que ni hambre tenía, no disfrutaba de nada de lo que tenía y al llegar el día nuevamente en marcha se ponía. Su bonita madriguera llena de todo tipo de artilugios tenía, muchos de ellos no sabía para qué servían, pero a pesar de todo allí los ponía, pues una madriguera de gran comodidad nada le puede faltar.Los dueños de la casa escamados los tenía, en el vestido de la abuela un agujero aparecía, el dedal, los juguetes de los niños, la casa de muñeca con sus mesas y sillas, hasta una puerta no estaba donde debería. Lo mismo les ocurría con la bebida y la comida, la marca de unos dientecitos en ellos se veía. Tan escamados estaban que una solución buscaban. Uno de guardia siempre estaría hasta que al ladrón tuvieran entre sus garras. El canario Bartolo sabía que sus dueños algo tramaban y a su amigo el ratoncito le avisaría. A la mañana siguiente Florentino se disponía a salir- No salgas esta mañana, los dueños de la casa algo traman, confórmate con lo que ya tienesPero el ratoncito Florentino caso no le hacía- Solo me envidias porque soy libre y ahora tengo tanto como túAsí que con oídos sordos, el ratoncito Florentino siguió con su labor de acumular y acumular, pero no iría muy lejos ese día pues uno de los niños al acecho permanecía y en sus garras pronto lo tendría. El ratoncito gritaba y gritaba- soltadme, soltadme, no volveré a quitaros nada más- pero nadie le entendía.El niño llamó a todos que pronto a su alrededor estarían- Era un ratoncito de campo ¿qué hacemos con él?- a su madre el niño le decía- Lo quiero fuera de esta casa, mucho daño ya hacía- No volveré a hacerlo nunca más, de verdad, yo nunca miento- pero al ratoncito nadie entendía, solo ruiditos de su hocico procedíanEl canario Bartolo mucha pena sentía pues su amigo en apuros se veía. Abrió la puerta de su jaula con el pico, y cantando y revoloteando a los humanos distraía. El ratoncito Florentino de las manos del niño se escurría y con mucha prisa corría, pero pronto fue de nuevo capturado y su vida en peligro sentía- De nuevo te tenemos- el padre en su mano nuevamente capturado lo tenía- Ya es hora de que te marches ladronzuelo- le decía la madre al ratoncito que muy enfadada la teníaPero su niño pequeño consuelo no sentía- Mamá, mi canario, se ha ido, yo quiero a mi canario, qué vuelva- el niño con mucha pena lloraba y lloraba y su madre no sabía como calmarlo podríaDesde las manos de su esposo el ratoncito de campo con sus ojitos la miraba y parecía que el perdón este le pedía- Nunca más volveré a hacerlo- el ratoncito le decía- No llores más, hijo mío- la mamá a su pequeño le decía- Bartolo se ha ido pero en su lugar a este ratoncito colocaremosAsí ocurrió que el canario, que en su jaula toda su vida había estado, libre ahora se veía, y el ratoncito que tanto había anhelado vivir como el canario su lugar ocuparía.A partir de ese momento, todos los elogios, comodidades, comida y agua que el canario recibía para el ratoncito Florentino serían, pero pronto cuenta se daría que perder su libertad ni por todas las comodidades del mundo la pena merecían. Él había deseado la vida de su amiguito y tanto cuanto él tenía, y ahora que todo eso poseía nada de aquello feliz le hacía.- Bartolo ¿dónde estarás ahora? Cuánto echo de menos tu melodía de cada día, tu alegría y tus consejos- Pues aquí me tienes- de la ventana aparecía de repente su amigo el canario Bartolo y con alegría el ratoncito le recibía- Qué alegría volver a verte, cuánto de menos te he echado y cuanto siento no haberte escuchado, si lo hubiera hecho no estaría aquí encerrado- Pero eso era lo que tú querías, mucha comida y mucho agua, todo tipo de comodidades en una jaula con grandes lujos- Eso es lo que yo creía, pero cuando a mis manos ha llegado, he comprendido que nada de esto yo deseo. Yo pensaba que tu vida era mejor que la mía y en tu lugar yo deseaba estar, ahora me doy cuenta que en toda las vidas existen dificultades y alegrías y ser felices es el objeto más deseado, y no los objetos materiales. Pero hay algo que no comprendo, si podías escapar antes de esta jaula, ¿por qué nunca lo hiciste?- Porque tenía un bien muy preciado- ¿Las comodidades de tu jaula?- No, no son ni la comida ni el agua, ni los columpios de mi jaula, eres tú, mi mejor amigo, cuando vi que tu vida peligro corría no lo dudé ni un instante que a tu rescate acudiría, con mi pico la jaula abriría y a los humanos distraería- Eres el mejor amigo que nunca podré tener jamás, siempre a mi lado estabas y yo con envidia te miraba, no veía al amigo solo sus pertenencias, y ahora tengo las pertenencias y he perdido al amigo- Al amigo no lo has perdido pues cada día vendré a verte y si lo deseas de tu jaula puedo liberarte pues con mi piquito puedo soltarte- ¿Harías eso por mí? Después de cómo me he comportado contigo- Todo aquello es historia ahora, lo importante es que lo has comprendido y libre nuevamente puedes verte, si así lo deseas, pues todo esto que ahora tienes en tu jaula deberás dejar- Por supuesto, abre la puerta amigo, nadie puede comprar mi libertadDicho esto, el canario Bartolo muy contento, con su piquito la puerta de la jaula abriría para su amigo el ratoncito Florentino, que con sus patitas veloces pronto de allí escaparía.El canario Bartolo y el ratoncito Florentino de allí al campo se irían, donde vivieron largos años muy contentos y su amistad siempre perduraría.

domingo, 7 de junio de 2009

Naturaleza Azul..!




Había una vez un pájaro azul, era tan bello y tan grande ese pájaro que era la envidia de todos cuantos lo veían.¡Mirad el pájaro azul!, ¡mirad el pájaro azul!, decían los niños al verlo sobrevolando por encima de sus cabezas.Aquel pájaro estaba tan convencido de lo que era que no admitía que nadie menospreciara ni de una sola de sus plumas. Un buen día mientras volaba hubo un gran viento y aquel pájaro fue a caer en un enorme charco de barro por lo que sus alitas, su pico y todo su bello plumaje quedó totalmente deslucido con un feo color marrón.
El pájaro se sintió muy triste, pues no comprendía porqué en un segundo todo podía haber cambiado de aquella manera y donde antes había un pájaro bello ahora todo era lodo y barro.
Entristecido se acercó a un pequeño charco de agua reposada que había cercano a una fuente y al ver su reflejo comenzó a exclamar: ¡¡pero qué feo pájaro soy!!, ¡¡ya no soy bonito!!, ¡¡ya no soy un pájaro de bellas plumas!!, ¡qué desgracia!, ¡qué inorpotuno ese viento! ya nadie me querrá igual que antes.
Pero una niña que estaba sentada junto a la fuente al escuchar la voz de un pájaro triste que se estaba lamentando le preguntó con tono infantil:- ¿porqué lloras?
El pájaro miró a la niña que le había preguntado.- ¿Por qué crees tú niña tonta que puedo llorar con este aspecto?,- dijo el pájaro aún con el semblante entristecido pero manteniendo el orgullo.
La niña tan solo le dijo:- pues no sé, yo no veo nada, la verdad es que no veo nada por lo que puedas estar tan abatido. Ven acércate y cuéntame qué te pasa.
El pájaro cabizbajo se colocó sobre el borde de piedra de aquella fuente para poder estar cerca del oido de la niña y le dijo con gran enfado:- ¿Qué no ves nada? ¿tú eres boba? - dijo manteniendo un cierto tono de orgullo herido mientras se recorría con rabia todas sus plumas manchadas de lodo, - hay que ser muy estúpido para no ver que soy un pájaro que está hecho un trapo de horrososo, -concluyó cada vez más enojado.
- No, no veo nada, - repitió la niña convencida.- verás, veo que eres un pájaro, no careces de plumas, pues estás posado sobre el borde de esta fuente que está elevada soobre el suelo así que puedes volar, tu pico está sano y es fuerte porque me hablas mientras te recolocas las plumas y tienes un tono enérgico por lo que debes poseer suficiente carácter para no dejarte acobardar por nadie. Por tu voz diría que tienes una buena edad para haber volado lo bastante como para saber sortear peligros y reponsabilizarte de tu vuelo y ya no eres tan pequeño como para necesitar la supervisión de nadie. Te enfadas cuando te llevan la contraria así que tu estima no se ha resentido por ese percance e intuyo que tienes buen oido puesto que me has escuchado lo que he dicho desde el principio. Dispones de tiempo para ti mismo y para dedicárselo a los demás y por eso estás aquí lamentándote por algo que no sé bien qué es, porque es que de veras que yo no veo nada. No, la verdad es que no veo el motivo por el que puedas estar triste.
-¡¡ Estoy sucio!!, ¡¡muy sucio niña boba!!!, ¿¿es qué no ves que mis plumas están desastrosas?? ¡¡estoy lleno de barro!!, ¡¡me he caido en ese charco sucio!! - protestó el pájaro, perdiendo la paciencia y gritando a la niña.- Anda, mira, - dijo la niña sin inmutarse por el enfado y con tono gracioso, - pues entonces…¡¡ tienes suerte!!, ¡¡junto a ti hay gran cantidad de agua!! así que tu gran problema tiene solución: ¡¡lávate la cara!! - exclamó la niña con tono directo e imperativo.
Entonces el pájaro se quedó pensativo con tales palabras y contrariado por aquella imposición miró de nuevo su reflejo en el agua de la fuente, tal había sido la espontaneidad de aquella niña al hablarle que entonces ya no se vio como un pájaro sucio, no vio ese pelaje marrón y oscuro que le desmerecía tanto sino que apreció la figura de un pájaro fuerte, de buen pico, de buenas alas, de buen porte, que lo mismo podía caminar que volar que detenerse a mirarse en un charco. Y ya mucho más convencido le dijo a la niña en tono más tolerante:- ¡tienes razón!, mis plumas están marrones porque me caí a un charco pero… ¡solo fue eso!, tienes razón, ¡¡eso no tiene importancia!!!Entonces la niña sonrió y le dijo:- Ánimo, solo necesitas agua para estar bonito de nuevo, ¡ánimo!, un jarro de agua fría es lo único que puede cambiarte y ¡parece que te hace falta!.
Y dicho esto comenzó a salpicar agua de forma divertida y juguetona sobre el pájaro. El pájaro se quedó quieto, confiado y complacido mientras aquella niña echaba agua y más agua, más bien parecía que se estaba bañando ella con toda la cantidad de agua que lanzaba con sus pequeñas manitas. Pero al poco tiempo todo el lodo, barro y suciedad se desprendieron de su plumaje y fueron al suelo a confundirse con las piedras de la calle. El pájaro al verse limpio rápidamente se miró de nuevo en la fuente y al ver su reflejo de nuevo azul intenso se puso a saltar de alegría y alivio.
La niña, sin decir nada más, se dio media vuelta y a punto estaba de irse sin despedirse cuando el pájaro le llamó y le dijo:- eh, niña, no te he dado las gracias, no te vayas, ¿hay algo que pueda hacer por ti? me has ayudado a volver a ser quien era, ¿hay algo que pueda hacer por ti?
La niña le miró con ternura sin decir nada pero fue extraño, el pájaro al mirarla de frente vio que en sus ojos no se reflejaba ningún brillo. Aquella pequeña a tientas, tomó su pequeño bastón que estaba posado en el suelo de la fuente de piedra, se levantó y tanteando el camino comenzó a alejarse. El pájaro se quedó tan sorprendido viendo que era ciega que no acertaba a moverse de la impresión. Pasaron unos segundos y finalmente el pájaro reaccionó y se fue volando hasta la niña:- oye, le dijo con tono comprensivo, pero.. ¡si eres ciega!, no entiendo, cómo, cómo, pero ¿cómo has podido decirme tantas cosas de cómo soy yo… si tú no me ves?
La niña sin sorprenderse por las palabras del pájaro simplemente le dijo:- es fácil, eres un pájaro, ¿no? tu mismo me has dicho que eres un pájaro, así que yo solo he descrito a un pájaro, ¡porque yo sé cómo es un pájaro!, me lo enseñaron en el cole, - dijo la niña con su pequeño orgullo infantil; -lo único que no podía ver, -añadió la niña con naturalidad, - era eso que te tenía tan triste, tu suciedad, y al contarmelo tú me he puesto muy contenta… porque ¡¡tenía solución!!, ¡agua!.
El pájaro comprendió la lección que aquella niña le daba y prometió no volver a enfadarse por cosas sin importancia y fijarse más en los pequeños detalles que delataban las verdadera cosas que debían preocupar.
- ¿Puedo pedirte algo? dijo entonces la niña interumpiendo el pensamiento del pájaro.- Eh, sí, claro lo que quieras, - contestó el ave.- Verás - dijo la niña, - yo siempre he querido tener el pelo azul, no sé si quedaré ridicula o estaré guapa, pero como no me veo pues no me importa, ¿podrías ayudarme tú a tener el pelo azul???
El pájaro sonrió ante aquella loca petición y mirándo su plumaje le dijo repitiendo frase:- pues… ¡¡¡tienes suerte!!! ¡porque yo soy azul! - y sin más arrancándose varias de sus plumas las fue colocando en su cabecita cubriéndola sus pequeños rizos por completo. La niña, feliz, comenzó a saltar de alegría diciendo:- ¡tengo el pelo azul!, ¡tengo el pelo azul!! - decía con estusiasmo.
El pajaro se quedó muy complacido con la reacción de la pequeña y tímidamente se asomó de nuevo al agua de la fuente. Contempló que en una de sus alas había una pequeña calva en donde la ausencia de plumas denotaba un agradecimiento…
- Curiosamente, aunque me faltan plumas, no sé porqué pero ahora me veo mucho más bello que antes, - le dijo entonces el pájaro a la niña.- ¡¡¡Sí!!!, ¡sí!¡ sííí! yo también me veo mucho mejor con mi pelo de lindas plumas azules! - dijo la niña con natural inocencia.
Fin..!

El Gato Manchas




Manchas, el gato, avanzaba sereno por un sendero del campo mirando de vez en cuando las nubes y sus extrañas figuras que ellas asemejaban, hasta que una piedra que pasó raspándole una de sus orejas terminó con su tranquilidad.
De un felino salto se ocultó detrás de un árbol. Mas al no ver ni oír nada, salió. Había caminado unos metros cuando otra piedra cayó cerca de él. Buscó quién la lanzó, pero no vio a nadie. Cuando empezaba a caminar escuchó una débil vocecita pidiendo auxilio, corrió y encontró a un pájaro mal herido.
- ¿Qué te ha pasado amigo? ¿Quién te hizo daño? –preguntó sorprendido.
- Unos niños destruyeron mi hogar y no contentos con ello, me siguieron a pedradas, pero eso poco importa ahora. Amigo, lo único que te pido, es que por favor ayudes a mis hijos; aún son muy pequeños y temo por sus vidas.
- ¿Dónde están ellos?
- Están ocultos cerca de aquel árbol de flores anaranjadas.
Trató de curar sus heridas, pero todo fue en vano. Su alegría pronto se transformó en tristeza cuando el pequeño animal expiró.
Al llegar al lugar indicado una escena conmovedora lo entristeció aún más. En el suelo cerca del árbol se hallaba el cuerpo sin vida de una Pajarita, mientras los críos lloraban desconsoladamente.
Estos pajaritos habían defendido a sus pequeños hijos aún a costa de su vida.
Manchas, los sacó de donde se encontraban y se los llevó. Al llegar a casa los colocó en un árbol junto a su casa. Día y noche los cuidaba. Se había encariñado con estos tres indefensos animalitos.
Una semana después, cuando regresaba por la tarde a casa, encontró muchas piedras cerca de ella. Rápidamente pensó en sus amigos, corrió y vio el nido en el suelo. Comenzó entonces a buscarlos. Detrás de unas ramas encontró el cuerpo inerte de uno de ellos, lo tomó delicadamente en sus manos, mientras unas lágrimas ardientes nacidas desde lo más profundo de sí, discurrían por su cara.
Trató de superar este dolor, todavía le faltaba hallar a dos. Vio entonces unos rastros, los siguió. Más adelante encontró a unos niños desplumando las colas de unos pajaritos y luego al soltarlos reían a carcajadas.
Se acercó sin hacer ruido. Así descubrió que en una caja se encontraban sus amigos y otros pajaritos más. Esperó un momento de descuido de los niños y liberó a los cautivos.
Quisieron atraparlo y al no lograrlo le lanzaron gran cantidad de piedras, tuvo suerte; pues ninguna impactó en su cuerpo.
Pensó entonces darles una lección, pero no sabía cómo. De repente se cruzó por allí, Pepe el grillo, quien lo llevó donde Gepeto el carpintero, éste hizo una gran jaula y lo ayudó a llevarla al campo.
Sabiendo que después de recoger piedras, los niños se sentaban junto a un árbol muy tupido, Manchas decidió esperarlos. Ni bien se sentaron, un fuerte ruido los hizo temblar, quedando atrapados dentro de la jaula.
Un instante después, cientos de pájaros invadieron el lugar; traían entre sus patas una piedra para dejárselas caer. Los niños lloraban y suplicaban que no lo hicieran.
- Ellos mataron a nuestros hijos y hermanos, debemos castigarlos.
- ¡Sí deben morir!,- gritaron otros.
- No amigos, la venganza no es buena- intervino Manchas -, además matarse unos a otros no es la solución.
- Pero estos niños son muy malos – opinaron las aves.
La desesperación cundía en el lugar. Los niños volvieron a pedir clemencia:
- ¡Por favor, no nos hagan daño! No volveremos a maltratarlas.
- Déjenlos, no los ven que están sufriendo – dijo el Gato- ¿Acaso, desean convertirse en asesinos?
Las aves comprendieron y se alejaron del lugar. Manchas y los hijos de aquellos padres que encontró días atrás en su paseo matinal, eran los únicos presentes. Entonces los niños comenzaron a gritar.
- ¡Qué bien ya se fueron! ¡Tontos, creyeron lo que dijimos!
Viendo que todavía no estaban arrepentidos, Manchas les dijo:
- Vieron lo que lancé.
- Si gato bobo.
- ¡Qué bien! Porque lo que lancé fueron las llaves, por su maldad, ustedes se quedarán allí para siempre.
- No, no amigo sólo bromeábamos – suplicaron los niños.
- ¡Ah!, pero yo no bromeo, nos vemos.
- Espera no te vayas, no nos dejes aquí.
Manchas regresó entonces a casa en compañía de los pajaritos.
Horas después, cuando el sol empezaba a debilitarse, los animalitos entraron volando por la ventana. Manchas entendió entonces que querían que los siguiese. Aquellos frágiles pajaritos retornaron al lugar donde estaban los niños.
- Déjalos libres, ojalá aprendan la lección - le dijeron los dos animalitos.
Manchas, un poco desconcertado se acercó a la jaula aceptando el pedido de los animalitos. Ante aquel bello acto, los niños respondieron:
- Gracias amigos, a pesar de que les hicimos daño, nos han perdonado.
- Nosotros no somos nadie para juzgarlos, pero si siguen así, de la justicia divina no escaparán.
- Gracias, hoy hemos comprendido lo que siente alguien cuando el peligro lo acecha y lo importante que es la libertad, el más bello regalo de la vida.
Los niños, como quienes vuelven a vivir, se alejaron alegres y con ganas de enmendar sus malas acciones.
Los dos pajaritos se despidieron de Manchas, quien se sentía triste por su alejamiento, pero luego al verlos ir con un grupo de sus amigos, se alegró; contemplándolos hasta perderlos de vista.

Fin

martes, 28 de abril de 2009

Adivinanzas

Mi nombre empieza con bo,
no soy bota ni botijo,
¡bobo, tonto!,
¡si ya te lo he dicho!

El boton



Tengo una hermana gemelay
vamos siempre al compás,
con la boca por delante y
los ojos por detrás.

Las Tijeras

Soy bonito por delante algo feo
por detrás;me transformo
a cada instante,ya que
imito a los demás.

El Espejo

Sube llena y baja vacía.Si no
se da prisa,la sopa
se enfría.

La Cucharilla


miércoles, 22 de abril de 2009

Tragoncete y los Fantasmas






Había una vez un tren que corría mucho y dejaba atrás las estaciones, mientras duerme la abuela de María el lobo le pregunta ¿Qué son las vacaciones? Es un tiempo de descanso, tragoncete sorprendido dice: y no es aburrido , no porque jugamos todos los días. Te voy a contar un secreto tragoncete, al lado de de la casa de mi abuela hay un castillo encantado, de eso nunca me habían hablado dice tragoncete un poco asustado pero no hay que asustar a la abuela.

María que será un fantasma responde María: Es como un monstruo que es blanco totalmente, en cuanto lleguemos exploraremos el castillo encantado para saber si estas encantado y si allí se encuentran fantasmas.

Al fin llegamos Villacordeon es un pueblo alegre y musical y mira tragoncete al lado se encuentra la casa de la abuela y de allí se observa el castillo misterioso del cual te hablaba. Bueno creo que es hora de ir al castillo a explorarlo, bien enciende la linterna, empesemos con nuestra aventura, de pronto en lo que abren la puerta del castillo aparecen dos formas blancas moviéndose ¡los fantasmas! María dice no te asustes se me la formula de ellos y dice con mucho cuidado ¡abracadi, abracada! ¡Fantasmas por aquí, fantasmas por allá!¿si pinto un fantasma aquí? ¡Que se valla ya! del modo mas sencillo todo a desaparecido hasta el castillo, incluso ya es de día y tragoncete y María aparecen en sus camas ¿y los fantasma? Se pregunta tragoncete .

¿No te da vergüenza María? Dice la abuela: asustar a tragoncete de ese modo con lo sensible que es el pobre no es bueno asustarlo con historias tan terribles que no me entere que asustas a tragoncete otra vez



¡FIN!